domingo, 1 de julio de 2012

Menos es más

(Publicado en el Diario El Correo, edición impresa)

Es hora de sacar el lema del minimalismo a la ventana como se saca la bandera de un club de futbol, de sacarla a la calle como se sacan las mesas de los cafés en un día de sol. Es una frase famosa; tendrá que serlo más. El que la hizo famosa fue el diseñador y arquitecto Mies Van der Rohe, y aunque ha sonado mucho durante muchos años del siglo XX, el siglo XXI la está aprovechando aún mejor. Pues es la frase que nos enseña  a desconfiar de las metas imposibles,  a comprender la belleza de lo simple y el valor de todo lo que hemos estado derrochando o dando por hecho. “Menos es más” ha sido una propuesta estética, pero toda estética conlleva una ética, y la frase es también el lema del movimiento cultural, filosófico y social del decrecimiento. 
Primero nació la idea del crecimiento sostenible, y luego la idea de que el crecimiento no es sostenible si no se detiene nunca. Menos es más, dicen los partidarios del decrecimieno. Y la frase quiere decir que es preciso trabajar menos, producir menos, gastar menos y vivir más. La vida entonces no es el combustible de un crecimiento que nos arrastra sin darnos tiempo a pensar a dónde vamos, sino un fin en sí misma, para el que debemos proveer lo necesario, no lo superfluo ni lo inútil. Las cosas valiosas no deben derrocharse, y las cosas valiosas son los recursos naturales, los bienes culturales, la gente, el tiempo. Ya no basta con no crecer: hay que decrecer para que la vida tenga dimensiones humanas, no dimensiones industriales. Nicolas Ridoux, que es ingeniero, cuando fue director de ventas comprobó que le exigían el crecimiento perpetuo y pensó que aquello era de locos. Por eso es autor de un libro que se titula “Menos es más”. Decrecimiento no es recesión, dice Ridoux: es la única salida a la recesion. Y ojo, la recesión no es decrecimiento.
A medida que la crisis económica barre la ilusión de la omnipotencia, las cosas básicas adquieren más valor, y comprendemos el valor de lo que no veíamos y era la base de nuestra existencia aún cuando no lo viéramos. Claro que el lema minimalista se convierte en un chiste cruel si lo aplicamos al decrecimiento que contrae los servicios sociales, el empleo y los sueldos. Los recortes han eliminado más de cien mil puestos de trabajo en el sector público sólo en los últimos seis meses, leíamos ayer en este periódico. Para muchas familias, leíamos ayer en este periódico, la última barrera contra la pobreza es la pensión de viudedad de la abuela. Tiene narices; las viudas, que ya eran pobres en el Antiguo Testamento, sosteniendo malamente a sus nietos y a sus hijos. En estos casos no nos sirve el lema “menos es más”. En estos casos, más es menos, y donde comen dos comen tres, es verdad, pero comen menos.

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