viernes, 31 de mayo de 2013

The World II





















¿Es esto volver a la isla o volver al mismo oceano lleno de islas, a un mundo de islas diseminadas del que, en cada viaje, sólo podemos abarcar un fragmento?

jueves, 30 de mayo de 2013

The Hill


Esta Colina en medio de ¿un lago?, es decir, esta isla, ha sido el origen de todas las islas y los islotes que aparecen en este blog. Y la que está en el post siguiente (es decir, anterior) tiene mucho que ver con ella aunque no lo parezca. Y esta colina, a su vez, procede del dibujo que se titula El derrumbe y que ilustra el artículo que tiene el mismo nombre.

La Isla


miércoles, 29 de mayo de 2013

The World - El Mundo


Y aquí estamos otra vez. Esta vez son cuatro islotes. No sé porqué. Aunque el islote del fondo es como una prolongación del que está en primer plano. En esta versión del dibujo, que es para la web, algunas partes, y sobre todo el islote central, están trabajadas sobre el dibujo escaneado. Con el mar me he engolfado tanto en añadir luces y reflejos que lo he tenido que quitar todo porque era una horterada y usar el mar original, volviendo a un archivo que estaba sin modificar. He recortado lo que quería conservar modificado (he usado el pincel de photoshop para acentuar y completar las figuras y otras partes de la isla) y lo he pegado encima. Ahora está mucho mejor. Incluso el haber cortado y pegado de un archivo a otro puede contribuir a darle un poco más de ligereza, de inacabamiento, de bendita tosquedad o como queramos llamarlo. El mar contiene los trazos orginales hechos a mano. Me gusta ese efecto de contraste entre las partes que no parecen estar del todo bien ensambladas. Porque no lo están. A veces que una cosa parezca espontánea puede dar mucho trabajo.


domingo, 26 de mayo de 2013

Islotes. Dibujo con comentario

Puede entretenerse el curioso fisgón de mundos imaginarios en buscar las figuras humanas en la piedra (para lo cual, es mejor que pulse sobre la imagen y la amplíe). Esas figuras brotan de la piedra. Y del agua. Pero ¿son figuras humanas o efecto de la erosión? ¿Hay gente representada en este montón de materia y color o sólo son efectos ópticos? Unas han salido con espátula, rascando la cera. Otras dibujando con trazos más finos y sueltos sobre el fondo oscuro. Algunas de ellas, mediante pinceles de photoshop y herramientas electrónicas similares, se han fundido más o se han destacado de la materia de la que forman parte. ¿Cuántas hay? ¿Qué hacen? ¿Qué son estos islotes que parecen haber sido modificados por alguien que pasó por aquí o por alguien que permanece oculto? Y esas figuras humanas que se adivinan ¿son los autores de las cuevas y los escalones o han llegado mucho después de que se hicieran? La ambiguedad forma parte de la imagen lo mismo que forma parte del mundo, que se empeña en no darnos respuestas definitivas.

sábado, 25 de mayo de 2013

EL TIEMPO

Un poema
(escrito antes de 2010, no sé cuándo)


El tiempo está empeñado en destruirme.

No es sólo que me empuje, como a todos,
hacia el final previsto, y no es sólo
que me vaya cambiando y consumiendo
como a todos consume;

también es que se esconde,
se burla de mis planes y navega
entre las cosas como un pez esquivo
traicionero,
que fuera al tiempo el pez
 y el agua que lo lleva.

Se oculta y huye y pone en primer plano
la luz, la lentitud, el brillo, el aire,
de un momento que finge ser eterno,
el retorno sin fin de las acciones
que parecen perpetuamente ajenas
a su insidioso coto movedizo.

No me entero. Llego tarde a las citas.
Me parece que el tiempo debería
estirarse a medida del deseo,
adaptarse al reloj de la impaciencia,
quedarse quieto mientras se termina
todo lo inacabado y lo imperfecto.

Pero el tiempo no espera.
No espera y nos espera.
Como paciente cazador
el tiempo está emboscado.
Está empeñado en destruirme.




jueves, 9 de mayo de 2013

El derrumbe

El Derrumbe I, técnica mixta: lápiz, cera y herramientas de phoshop

El derrumbe está aquí. Se oye su ruido sordo y creciente. Se oye en los comedores escolares y en las alacenas vacías, en los pisos ocupados donde se vive sin agua corriente ni luz eléctrica, en los jóvenes investigadores que emigran y en las empresas que cierran, en el dinero que se le quita a la Sanidad Pública y el que se les mete a los bancos, en el ruido de escorrentía del dinero que se embalsa en los paraísos fiscales... 

El derrumbe está en la desunión europea y en el fracaso del euro, en la estolidez de los simpáticos ciudadanos que no saben que la burbuja inmobiliaria ha pinchado ya, en la continuidad del clientelismo y del sectarismo, en todas las estafas que afloran para que nos demos cuenta de que el suelo que pisábamos estaba hecho con podredumbre y materiales caducos. 

Está en las medidas que se toman para apuntalar los edificios ruinosos, para sostener las mismas causas de los repentinos hundimientos que se producen aquí y allá atrapando a miles de víctimas bajo los escombros: pequeños ahorradores, afectados por la hipoteca, trabajadores en paro que nunca cotizarán bastante; trabajadores que, por medio de la relación libre y responsable que mantienen con su empleador, han decidido trabajar más horas por menos sueldo, incluso trabajar sin apenas sueldo, incluso trabajar por nada. 

El derrumbe está también en las fábricas que se incendian y se derrumban, en las minas que se derrumban, en los países que se derrumban, pero todo esto sucede en Asia, en África, en América y la gente cree que no tiene nada que ver con el derrumbe europeo. Pero tiene todo que ver. Todo tiene que ver. Los sueldos de miseria y las miserables fábricas alojadas en edificios mal hechos que matan a la gente en Bangladesh tienen que ver con el paro de acá, con las fábricas que aquí cierran. El dinero embalsado, remansado, muerto tiene que ver con el crédito que no fluye. Los recortes en Sanidad tienen que ver con la privatización de los servicios sanitarios. Y en conjunto todo es un derrumbe que empuja hacia abajo la vida de ayer y nos da la oportunidad de despertar de un sueño. 

Hay quienes niegan el derrumbe, tal vez porque les conviene o porque no quieren verlo o no quieren verlo así. Para ver todo lo que se derrumba a nuestro alrededor y dentro de nuestras vidas habría que colocar una cámara y dejarla ahí mirando el mundo y hacer una infinita película time-lapse sobre las corrientes del hormiguero y las mareas del capital. Así, quienes no ven el hambre, la angustia, los días sin futuro, podrían ver los procesos históricos, que son lentos y enormes como la deriva del cielo. Igual se asustaban porque veían aparecer en el horizonte cosas que no habían previsto. 

Hasta dónde llegará el derrumbe no lo sabemos. En todo caso, algo nacerá de la lenta caída del mundo. Cada mundo cae en otro semejante y distinto, mejor o peor. La realidad es un juego probabilístico. De todos los mundos que podrían aparecer en el plazo de unos años ¿cuál es el que está naciendo? ¿Qué cosas harán que nazca uno y no otro? ¿Tiene el azar algún papel en la realidad que consideramos o hay una relación de causa efecto que se viene produciendo desde un tiempo tan remoto que no podemos verlo, que nunca podremos ver –que ya fue, que ya empezó lo que hoy empieza, y que ya nos jodió? 

El derrumbe nos está reduciendo y aplastando, pero es también, sí, una oportunidad. No me refiero a la oportunidad de hacer negocio, se habla mucho de la oportunidad de empezar nuevas líneas de negocio, sino de descubrir que hay vida fuera del trabajo que se compra y se vende y formas de organizarse fuera del mercado. Esta es también la oportunidad de exigir Estados más transparentes, más democráticos, más participativos. La de renovar los pactos podridos o caducos. La de inventar una forma de limpiar las democracias antes de que las respuestas totalitarias que surgen siempre ante las crisis se ganen el favor popular. Y esto será algo inevitable si no hay una reacción desde dentro, una verdadera reacción, una reinvención del sistema que es lo que en España se está reclamando bajo el nombre de segunda transición democrática. Algo que, de momento, ni se ve en el horizonte

Así en el cielo como en la Tierra

  Algunos días el tiempo se vuelve extraterrestre. E s por los cirroestratos. E xtienden su capa gris perla y la luz se e xtraña de sí mi...