lunes, 13 de enero de 2014

Día de Reyes de 2014

El Gobierno de España les ha pedido a los Reyes Magos el final de la crisis. Artur Mas y los suyos han pedido una consulta soberanista. El Gobierno vasco ha pedido la ceremonia final del tiempo de la violencia, el comienzo de la recuperación económica y luego lo que se pueda; ya se verá. Oficialmente, el Gobierno vasco se lo ha pedido todo al Olentzero, pero lo que no saben los niños es que el Olentzero bebe, y no precisamente agua de Betelu. Asi que, por si acaso se le olvidan, es bueno pedir las cosas también en otra instancia. El Olentzero, ese tipo rescatado del ambiente mágico y precristiano de los cuentos populares, fue convertido por el siglo XX en el Papá Noel vasco, pero no saben los niños que Olentzero es el hombre de los 366 ojos, una criatura digna de figurar en el repertorio de la película Monsters S.A. Como el PNV es un partido de gente práctica que le pone una vela a Dios y otra al diablo, que madruga (al que madruga Dios le ayuda) y deja siempre alguien detrás para que no se acueste temprano, puedo afirmar que no desaprovecha la última fiesta del ciclo navideño y la carga de deseos, casi todos buenos, para el año que empieza.
El día 6, festividad de los Reyes Magos, ha dejado en las casas un reguero de juguetes y en los contenedores donde rebuscan los que nada tienen ha dejado una carga de envoltorios y de juguetes deshechados del año anterior. La nuestra es una sociedad que produce muchos juguetes rotos. Tras varios años de ajustarle la vida a las clases asalariadas, los gobiernos europeos empiezan a anunciar el final de los años sombríos, que no quiere decir que vayamos a estar como antes, sino que no van a apretarnos más el cinturón y, en muchos casos, el gaznate. Ahora bien, no parece que hayan dado el salto de la teoría a la práctica, a juzgar por la política fiscal del gobierno español. Ya se está haciendo balance de los daños, lo mismo que se hace balance del año ido, y aún no ha pasado el tiempo tormentoso. La comisión de Economía de la Eurocámara investiga, ahora que se acercan las elecciones europeas, si la troika famosa actuó con legitimidad democrática en esto de los rescates, y la Comisión de Empleo está haciendo inventario de las bajas. En Europa hay muchísima gente sin trabajo, pero tenerlo ya no es una forma de evitar la pobreza, que se ha hecho fuerte en los países “rescatados” aunque tampoco le va mal en los países que van bien. Ya lo dice la socióloga María Silvestre: “A quien tiene se le dará y a quien no tiene se le quitará”. El sistema entró en crisis y, en lugar de ajustar el sistema para salvar a la gente, se le ajustó el cinturón a la gente para salvar el sistema. A los niños se les dice que los Reyes les traen juguetes por ser buenos, pero todos sabemos que se los traen por ser niños. ¿Que qué les he pedido yo a los Reyes? Pues eso, que sean buenos.




lunes, 6 de enero de 2014

Fin de Año

Ha girado el reloj del año y de pronto nos hemos encontrado en la medianoche del último día. Una linea, un minuto nos separaba del futuro. Es una frontera simbólica, pero tiene la realidad incontestable de las convenciones. Como el lenguaje humano, que se hace posible en la convención de la Lengua. Extraños acuerdos inmemoriales: extraños si nos extrañamos un momento para verlos desde el borde de la comunidad, que linda con otras comunidades y se funde en grupos mayores con los que compartimos menos rasgos, pero igualmente hondos. Extraños estos acuerdos –las convenciones, los signos, las celebraciones– por inexplicables, inexplicables por inmemoriales, porque no conocemos su origen, porque hunden sus cimientos en la naturaleza misma –la nuestra, la de la especie–. Todas las comunidades, las culturas, las civilizaciones, lo que se quiera, tienen un día en que el mundo se acaba y el mundo empieza de nuevo. La fecha no coincide, pero coincide el significado. Uno de esos días es la noche en que acaba el año. La mañana del 31 de diciembre muestra ya una inclinación que se parece al vértigo. Es un tobogán que se precipita hacia las campanadas de la media noche. El planeta entero –más o menos– está orientado hacia ese final o ese comienzo. La noche es como cualquier otra, pero cuando llega el día sabemos que estamos al otro lado. El día previo gravita hacia la profundidad y la oscuridad, hacia el inconsciente y la inconsciencia. El día que sigue es para los que pueden estar despiertos. Pero la lucidez es dolorosa, como la luz del día en la resaca que sigue a la fiesta. Hay que descansar de la lucidez y de la luz. La madrugada del primer día del mundo tiene mucha actividad y poca lucidez, un hervor de masas lanzándose de cabeza al tiempo, a los dientes del tiempo que hace girar sus ruedas de fuego y explota en la medianoche. Son ciclos, esa afición de la vida a encontrar su equilibrio en las oscilaciones. Es verdad que el viejo año se ha convertido en confetti sucio y en los vidrios rotos que enseguida pagaremos. Pero también es verdad que hay un año nuevo por delante. Verdades o convenciones, relatos sustanciales sintonizados con los ritmos circadianos –es decir, con la biología– pero también con las mareas culturales que barren el mundo, que se alejan y se aproximan y superponen. Se ha acabado el año, aunque no del todo. Hasta el 32 de enero, cuando empezará el año 4712 del calendario chino, el Año Nuevo tendrá una palidez de irrealidad. El gobierno de España nos anuncia que 2014 va a ser el año de la recuperación económica. Ojalá lo sea –ojalá es palabra árabe–. En todo caso, será otro año que irá llevando el peso del mundo otra vez a donde estuvo durante milenios: a Oriente, de donde vienen los Tres Magos en el horizonte de enero.

Así en el cielo como en la Tierra

  Algunos días el tiempo se vuelve extraterrestre. E s por los cirroestratos. E xtienden su capa gris perla y la luz se e xtraña de sí mi...