De Poemas para la gente: Sábado

En medio de la vida, los días son impares
porque nos falla a veces la memoria.
La mitad de los días se esconde en el olvido,
la otra mitad asoma con sorpresa de ahogado.
El cansancio nos borra muchas horas recientes,
regresarán tal vez con algo de descanso:
emergerán del sueño diciendo nuestros nombres
y nombrando en su vuelta la pérdida final.

En medio de la vida, el cansancio es más fuerte,
duelen los brazos y la espalda duele,
y duele la cabeza, y se le olvida
a la cabeza por qué el dolor acude
tan puntual de mañana.
Ni quiere recordarlo.
La luz es muy alegre sobre todo su olvido.
La luz es verde y clara en este día sábado
en las hojas tan verdes de la hortensia
que no floreció este año.

Y la ciudad parece que hoy no tiene prisa,
En medio de las calles, en medio de los días,
en un charco de olvido
necesario,
ebrio de luz, florece
el día sábado.

La araña ya ha tendido al sol su tela,
la hiedra cubre el muro, los rosales
son más pequeños aún que los geranios.

En el séptimo piso, en un balcón de piedra,
vive el jardín urbano,
inquilino inconsciente.
Y en los ojos con sueño
despierta a la mañana sobre el bulto
de los días pasados.
Duelen
los brazos,
no sé porqué, y la cabeza duele,
no recuerdo por qué.
Pero mi corazón
aún está vivo y fuerte
dentro de su silencio.

(Del libro Poemas para la gente, 2007)

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