Las chicas del club nocturno





Las chicas del club nocturno salen a veces
de dos en dos, de una en una,
al día que se estrella en sus gafas de sol.

Van a la oficina de correos o al supermercado,
van a mandar dinero a sus lejanas
familias de lejanos
países.

Van a la compra, visitan a un cliente.
Hablan por el móvil. Regresan de una cita.
Recogen el almuerzo en el bar.
Recogen el vestido en la tintorería.
Luego vuelven
a la calle, a la puerta, al piso,
al tramo de escaleras
que desciende.

Las chicas del club nocturno salen al día
poco y por turnos.

Hoy ríen, felices de verse así, casi libres
durante casi una hora.

A su alrededor, todo el tiempo del mundo
se compra, se vende.

Algún idiota las mira
con aire de superioridad.

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