Voces. Un artículo de septiembre de 2013


Oigo voces. Pongo la radio y oigo voces, pongo la tele y oigo voces, leo los periódicos, los tweets de mis amigos, y una voz los lee en mi cabeza. La voz de mi cabeza lee las lineas de su monólogo interior. La blogosfera está llena de opiniones; las páginas de información, llenas de declaraciones. Cristiano Ronaldo ha dicho que en la vida hay cosas más importantes que el dinero, pero mi voz interior ha replicado que sin duda las hay para él, puesto que el dinero no es algo por lo que tenga que preocuparse. Javier Cercas ha dicho que el derecho a decidir es un engaño urdido por una minoría para imponer su voluntad a una mayoría, y he pensado en los lugares donde te parten la cara si sueltas esa frase, así que igual tiene razón Javier Cercas, y eso lo digo yo que no estoy para nada en contra de los referendums o referenda o como se diga. Ahora que la “vía catalana” suena más que la Vía Láctea y por supuesto mucho más que la Vía Apia, hay voces en el País Vasco que inauguran un viejo camino. «Con toda la humildad, pero alto y claro, trasladamos el llamamiento a emprender la 'vía vasca' porque nuestro pueblo lo pide» ha dicho Pernando Barrena. Pernando Barrena oye “la voz del pueblo”. A ver, oir ciertas cosas no está al alcance de todo el mundo. Quizás los emperadores de la antigüedad oían la voz del pueblo romano y es sabido que Hitler oía la voz del pueblo alemán, pero un político corrientito sabe lo que le dicen las encuestas, las peticiones con recogidas de firmas y los resultados de las elecciones. Las voces que yo oigo son menos épicas. Aparte de escuchar esa voz que siempre va conmigo (algo así decía Antonio Machado) escucho lo que la gente dice en la parada del autobús, lo que dicen los muertos que dejaron algo escrito y publicado, lo que dice Rajoy cuando dice algo, lo que dice Rubalcaba sobre la solución federal, lo que dicen que dirá la Troika (uy, qué miedo), lo que dicen que dice la juez Alaya, lo que dicen Urkullu, Ortuzar y López después de firmar el pacto entre el PNV y el PSE para asegurar la gobernabilidad de Euskadi, lo que decía el periodista Manu Álvarez ayer cuando escribía que “la reforma fiscal que han pactado (...) PNV y PSE da un tajo a las aportaciones a los planes de pensiones, a la deducción por adquisición de vivienda habitual, a los rendimientos obtenidos del ahorro, a la exención de las indemnizaciones por despido y a la deducción para los mayores de 65 años (…) Pero, sin embargo, no hace ni mención a la posibilidad de retocar el régimen especial que tienen los políticos vascos, que deducen de su base imponible la totalidad del dinero que entregan a sus partidos.” Oigo todas estas voces y muchas más. Son demasiadas. Hasta oigo a mi ordenador leyendo “Abril es el más cruel de los meses” en inglés, con acento británico. Y ni siquiera estamos en abril.

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